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Construir Empresas
Por qué hacemos lo que hacemos? Difícil resulta la respuesta a esta profunda pregunta. Sostenemos que la energía que nos moviliza, aunque no siempre es reconocida, es el Amor. Cubrir las necesidades básicas propias y de nuestros seres queridos enfrentando enorme dificultades es de hecho, un acto de Amor supremo. Invertir, confiar en un proyecto, emprender el desafío de un nuevo lanzamiento, la expansión de una línea de producción o un nuevo mercado son actos humanos de enorme contenido. Algo que trasciende incluso nuestra propia presencia acompaña, insistimos, aún sin que lo podamos reconocer, estos propósitos. Superar las adversidades y mantener la constancia para alcanzar los logros representan ejemplos en el sentido que disparamos estos conceptos. Nos consta, para asegurar lo que expresamos, cuanto sacrificio se manifiesta en un sinnúmero de personas cada mañana para hacer frente al cúmulo de dificultades que conlleva asistir al trabajo. Las enormes dificultades para el traslado, los costos, las inseguridades y otras aberraciones requieren ser sorteadas para llevar el pan a la mesa con dignidad. Gran palabra esta que hemos convocado, porque el trabajo nos dignifica, como el Amor.
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